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Terra
La Coctelera

COCINA SENCILLA

Barquitas de pepino con salmón ahumado


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 20 minutos
 
Ingredientes:

- Pepinos pequeños
- 1 paquete de salmón ahumado
- 1 tarrina de queso philadelphia
- 1/2 cebolleta

Preparación:

Lavar los pepinos, partirlos por la mitad, vaciarlos y despúes pelarlos con cuidado para evitar que se rompan. En un bol, poner la pulpa de los pepinos muy picada, la cebolleta rallada, el salmón picado y unas cucharadas de queso. Hacer una masa y rellenar los pepinos. Mantener en la nevera hasta la hora de comerlos.

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Ana Fernández, (Angel)

 

Bombones de jamón

Barquitas de pepino con salmón ahumado


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 20 minutos
 
Ingredientes:

- Pepinos pequeños
- 1 paquete de salmón ahumado
- 1 tarrina de queso philadelphia
- 1/2 cebolleta

Preparación:

Lavar los pepinos, partirlos por la mitad, vaciarlos y despúes pelarlos con cuidado para evitar que se rompan. En un bol, poner la pulpa de los pepinos muy picada, la cebolleta rallada, el salmón picado y unas cucharadas de queso. Hacer una masa y rellenar los pepinos. Mantener en la nevera hasta la hora de comerlos.

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Ana Fernández, (Angel)

Bombones de jamón


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 20 minutos
 
Ingredientes:

- 12 lonchas de jamón
- 1 tarrina de queso a las finas hierbas
- Unos cuantos dátiles
-

Preparación:

En una cubitera de las de hacer hielo del congelador se pone una lámina de papel transparente, en cada hueco se pone media loncha de jamón y una cucharadita de la mezcla del queso con los dátiles muy picaditos, se aprieta bien para que encajen, se tapa con la otra media dándole forma redondeada y se mete en el congelador tapado con más papel, pero sin apretarlo. Se tienen unas horas y se sacan una hora antes de comerlos y se dejan descongelar. Se sacan con cuidado de no romperlos. Se puede sustituir los dátiles por nueces picaditas.

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(foro Mundorecetas)

 

Brochetas de melón, jamón y langostinos jamon


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- Bolas de melón
- Lonchitas de jamón muy fino
- Langostinos
- Piña tropical

Preparación:

Envolver las bolas de melón con el jamón, poner a continuación un langostino cocido y pelado y un trozo de piña. Se repite en el mismo orden hasta que se desee. Se puede sustituir el melón por manzana reineta.

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Ana Fernandez Romero

 

Coca Rápida de Hojaldre


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- 1 lámina de hojaldre congelado
- 2 latas de atún en aceite
- 2 huevos cocidos
- 1 latita de aceitunas
- 1 bote de salsa de tomate con verduras
- 1poco de orégano

Preparación:

Se deja descongelar la masa. Se pone en una bandeja en el horno a fuego medio para que suba, se saca y se deja enfriar un poco. Mientras se pican los huevos, las aceitunas y el atún escurrido, se mezcla con la salsa de tomate y se coloca por encima del hojaldre, espolvoreándolo con un poco de orégano. Se deja unos minutos en el horno a unos 180º y se sirve caliente.

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Ana Fernández Romero

 

Croquetas de atún en aceite


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- 1 ó 2 latas de atún en aceite
- 1 cucharada de mantequilla&4 cucharadas de harina
- Leche
- Sal
- Nuez moscada
- Huevos
- Harina
- Pan rallado

Preparación:

Se derrite la mantequilla y se dora la harina en élla, se va añadiendo la leche hasta conseguir la cantidad de besamel deseada. Se incorpora entonces el atún, bién escurrido, y la nuez moscada y se comprueba la sal, dejándolo cocer unos minutos. Se coloca en una fuente y se deja enfriar. Se forman las croquetas y se pasan por harina, huevo y pan, friéndolas después con abundante aceite. Se acompañan de ensalada.

Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 20 minutos
 
Ingredientes:

- 12 lonchas de jamón
- 1 tarrina de queso a las finas hierbas
- Unos cuantos dátiles
-

Preparación:

En una cubitera de las de hacer hielo del congelador se pone una lámina de papel transparente, en cada hueco se pone media loncha de jamón y una cucharadita de la mezcla del queso con los dátiles muy picaditos, se aprieta bien para que encajen, se tapa con la otra media dándole forma redondeada y se mete en el congelador tapado con más papel, pero sin apretarlo. Se tienen unas horas y se sacan una hora antes de comerlos y se dejan descongelar. Se sacan con cuidado de no romperlos. Se puede sustituir los dátiles por nueces picaditas.

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(foro Mundorecetas)

 

Brochetas de melón, jamón y langostinos jamon


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- Bolas de melón
- Lonchitas de jamón muy fino
- Langostinos
- Piña tropical

Preparación:

Envolver las bolas de melón con el jamón, poner a continuación un langostino cocido y pelado y un trozo de piña. Se repite en el mismo orden hasta que se desee. Se puede sustituir el melón por manzana reineta.

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Ana Fernandez Romero

 

Coca Rápida de Hojaldre


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- 1 lámina de hojaldre congelado
- 2 latas de atún en aceite
- 2 huevos cocidos
- 1 latita de aceitunas
- 1 bote de salsa de tomate con verduras
- 1poco de orégano

Preparación:

Se deja descongelar la masa. Se pone en una bandeja en el horno a fuego medio para que suba, se saca y se deja enfriar un poco. Mientras se pican los huevos, las aceitunas y el atún escurrido, se mezcla con la salsa de tomate y se coloca por encima del hojaldre, espolvoreándolo con un poco de orégano. Se deja unos minutos en el horno a unos 180º y se sirve caliente.

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Ana Fernández Romero

 

Croquetas de atún en aceite


Comensales: 4

 
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
Ingredientes:

- 1 ó 2 latas de atún en aceite
- 1 cucharada de mantequilla&4 cucharadas de harina
- Leche
- Sal
- Nuez moscada
- Huevos
- Harina
- Pan rallado

Preparación:

Se derrite la mantequilla y se dora la harina en élla, se va añadiendo la leche hasta conseguir la cantidad de besamel deseada. Se incorpora entonces el atún, bién escurrido, y la nuez moscada y se comprueba la sal, dejándolo cocer unos minutos. Se coloca en una fuente y se deja enfriar. Se forman las croquetas y se pasan por harina, huevo y pan, friéndolas después con abundante aceite. Se acompañan de ensalada.

PATITO FEO

   Como cada verano, a la Señora Pata le dio por empollar y todas sus amigas del corral estaban deseosas de ver a sus patitos, que siempre eran los más guapos de todos. 

    Llegó el día en que los patitos comenzaron a abrir los huevos poco a poco y todos se congregaron ante el nido para verles por primera vez.

    Uno a uno fueron saliendo hasta seis preciosos patitos, cada uno acompañado por los gritos de alborozo de la Señora Pata y de sus amigas. Tan contentas estaban que tardaron un poco en darse cuenta de que un huevo, el más grande de los siete, aún no se había abierto.

    Todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, incluso los patitos recién nacidos, esperando ver algún signo de movimiento.

    Al poco, el huevo comenzó a romperse y de él salió un sonriente pato, más grande que sus hermanos, pero ¡oh, sorpresa!, muchísimo más feo y desgarbado que los otros seis...

 

    La Señora Pata se moría de vergüenza por haber tenido un patito tan feísimo y le apartó con el ala mientras prestaba atención a los otros seis.

    El patito se quedó tristísimo porque se empezó a dar cuenta de que allí no le querían...

    Pasaron los días y su aspecto no mejoraba, al contrario, empeoraba, pues crecía muy rápido y era flacucho y desgarbado, además de bastante torpe el pobrecito.

    Sus hermanos le jugaban pesadas bromas y se reían constantemente de él llamándole feo y torpe.

    El patito decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad le quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano, antes de que se levantase el granjero, huyó por un agujero del cercado.

 

 

        Así llegó a otra granja, donde una vieja le recogió y el patito feo creyó que había encontrado un sitio donde por fin le querrían y cuidarían, pero se equivocó también, porque la vieja era mala y sólo quería que el pobre patito le sirviera de primer plato. También se fue de aquí corriendo.

    Llegó el invierno y el patito feo casi se muere de hambre pues tuvo que buscar comida entre el hielo y la nieve y tuvo que huir de cazadores que pretendían dispararle.

    Al fin llegó la primavera y el patito pasó por un estanque donde encontró las aves más bellas que jamás había visto hasta entonces. Eran elegantes, gráciles y se movían con tanta distinción que se sintió totalmente acomplejado porque él era muy torpe. De todas formas, como no tenía nada que perder se acercó a ellas y les preguntó si podía bañarse también.

    Los cisnes, pues eran cisnes las aves que el patito vio en el estanque, le respondieron:

- ¡Claro que sí, eres uno de los nuestros!

    A lo que el patito respondió:

-¡No os burléis de mí!. Ya sé que soy feo y desgarbado, pero no deberíais reír por eso...

- Mira tu reflejo en el estanque -le dijeron ellos- y verás cómo no te mentimos.

    El patito se introdujo incrédulo en el agua transparente y lo que vio le dejó maravillado. ¡Durante el largo invierno se había transformado en un precioso cisne!. Aquel patito feo y desgarbado era ahora el cisne más blanco y elegante de todos cuantos había en el estanque.

    Así fue como el patito feo se unió a los suyos y vivió feliz para siempre.

FIN

 

cuento infantil

Simbad el Marino

    Hace muchos, muchísmos años, en la ciudad de Bagdag vivía un joven llamado Simbad. Era muy pobre y, para ganarse la vida, se veía obligado a transportar pesados fardos, por lo que se le conocía como Simbad el Cargador.

- ¡Pobre de mí! -se lamentaba- ¡qué triste suerte la mía!

    Quiso el destino que sus quejas fueran oídas   por el dueño de una hermosa casa, el cual ordenó a un criado que hiciera entrar al joven.

   A través de maravillosos patios llenos de flores, Simbad el Cargador fue conducido hasta una sala de grandes dimensiones.

   En la sala estaba dispuesta una mesa llena de las más exóticas viandas y los más deliciosos vinos. En torno a ella había sentadas varias personas, entre las que destacaba un anciano, que habló de la siguiente manera:

-Me llamo Simbad el Marino. No creas que mi vida ha sido fácil. Para que lo comprendas, te voy a contar mis aventuras...

" Aunque mi padre me dejó al morir una fortuna considerable; fue tanto lo que derroché que, al fin, me vi pobre y miserable. Entonces vendí lo poco que me quedaba y me embarqué con unos mercaderes. Navegamos durante semanas, hasta llegar a una isla. Al bajar a tierra el suelo tembló de repente y salimos todos proyectados: en realidad, la isla era una enorme ballena. Como no pude subir hasta el barco, me dejé arrastrar por las corrientes agarrado a una tabla hasta llegar a una playa plagada de palmeras. Una vez en tierra firme, tomé el primer barco que zarpó de vuelta a Bagdag..."

   L legado a este punto, Simbad el Marino interrumpió su relato. Le dio al muchacho 100 monedas de oro y le rogó que volviera al día siguiente.

   Así lo hizo Simbad y el anciano prosiguió con sus andanzas...

   " Volví  a zarpar. Un día que habíamos desembarcado me quedé dormido y, cuando desperté, el barco se había marchado sin mí.

   L legué hasta un profundo valle sembrado de diamantes. Llené un saco con todos los que pude coger, me até un trozo de carne a la espalda y aguardé hasta que un águila me eligió como alimento para llevar a su nido, sacándome así de aquel lugar."

    Terminado el relato, Simbad el Marino volvió a darle al joven 100 monedas de oro, con el ruego de que volviera al día siguiente...

   "Hubiera podido quedarme en Bagdag disfrutando de la fortuna conseguida, pero me aburría y volví a embarcarme. Todo fue bien hasta que nos sorprendió una gran tormenta y el barco naufragó.

   Fuimos arrojados a una isla habitada por unos enanos terribles, que nos cogieron prisioneros. Los enanos nos condujeron hasta un gigante que tenía un solo ojo y que comía carne humana. Al llegar la noche, aprovechando la oscuridad, le clavamos una estaca ardiente en su único ojo  y escapamos de aquel espantoso lugar.

   De vuelta a Bagdag, el aburrimiento volvió a hacer presa en mí. Pero esto te lo contaré mañana..."

   Y con estas palabras Simbad el Marino entregó al joven 100 piezas de oro.

   "Inicié un nuevo viaje, pero por obra del destino mi barco volvió a naufragar. Esta vez fuimos a dar a una isla llena de antropófagos. Me ofrecieron a la hija del rey, con quien me casé, pero al poco tiempo ésta murió. Había una costumbre en el reino: que el marido debía ser enterrado con la esposa. Por suerte, en el último momento, logré escaparme y regresé a Bagdag cargado de joyas..."

   Y así, día tras día, Simbad el Marino fue narrando las fantásticas aventuras de sus viajes, tras lo cual ofrecía siempre 100 monedas de oro a Simbad el Cargador. De este modo el muchacho supo de cómo el afán de aventuras de Simbad el Marino le había llevado muchas veces a enriquecerse, para luego perder de nuevo su fortuna.

   El anciano Simbad le contó que, en el último de sus viajes, había sido vendido como esclavo a un traficante de marfil. Su misión consistía en cazar elefantes. Un día, huyendo de un elefante furioso, Simbad se subió a un árbol. El elefante agarró el tronco con su poderosa trompa y sacudió el árbol de tal modo que Simbad fue a caer sobre el lomo del animal. Éste le condujo entonces hasta un cementerio de elefantes; allí había marfil suficiente como para no tener que matar más elefantes.

   S imbad así lo comprendió y, presentándose ante su amo, le explicó dónde podría encontrar gran número de colmillos. En agradecimiento, el mercader le concedió la libertad y le hizo muchos y valiosos regalos.

   "Regresé a Bagdag y ya no he vuelto a embarcarme -continuó hablando el anciano-. Como verás, han sido muchos los avatares de mi vida. Y si ahora gozo de todos los placeres, también antes he conocido todos los padecimientos."

   Cuando terminó de hablar, el anciano le pidió a Simbad el Cargador que aceptara quedarse a vivir con él. El joven Simbad aceptó encantado, y ya nunca más, tuvo que soportar el peso de  ningún fardo...

FIN



 


sin título

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Tecnologia Educativa

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  • "La Web es una de sus aplicaciones, la más conocida y la más extendida, entre todas las de internet", explica.
  • Cailliau, por su parte, sigue maravillándose de las aplicaciones de la WWW y afirma no haber imaginado nunca que los motores de búsqueda adquirirían una importancia semejante.
  • "Nunca pensé que los motores de búsqueda triunfarían. Son cosas muy centralizadas mientras que la Web es totalmente descentralizada", afirmó, sin ocultar que, sin embargo, le irritan ciertas cosas del aspecto comercial del desarrollo de la Web.
  • "Hay cosas que no me gustan: que la gente tenga que vivir de la publicidad, mientras que yo había concebido un modelo de pago automático con moneda digital para pagar directamente al suministrador de información", subraya Cailliau.
  • "También está, naturalmente, el gran problema de la identidad, la confianza entre quien pone la página a disposición (de los usuarios) y quien la ve, y la protección de los niños", enumera.
  • Se espera la presencia de Tim Berners-Lee -actualmente investigador en el Massachussetts Institute of Technologie (MIT) de Estados Unidos y profesor de la universidad británica de Southampton- en la celebración del aniversario.

Berners-Lee sigue a la cabeza del consorcio que coordina el desarrollo de la Web.